Hospitales de Brasil al borde del colapso

Los hospitales de Brasil están abarrotados de casos por covid-19 y el número de contagios crece vertiginosamente a medida que la nueva cepa va tomando cada vez más y más víctimas.

Pese a los esfuerzos del presidente Bolsonaro por mantener una política flexible de la pandemia, los gobernadores de diversos Estados se han visto bastante preocupados tratando de improvisar una situación de control para limitar los contagios.

Esto los llevó a crear un documento de una página donde solicitan al presidente su aprobación y apoyo para restringir las actividades recreativas, económicas y sociales sin especificar medida alguna.

Hasta el momento, se sabe que solo 6 gobernadores se negaron a firmar el documento, quizás por temor a enemistarse con Bolsonaro.

Los gobernadores se encuentran especialmente preocupados porque la situación ha pasado el límite y comentan que la posibilidad de morir sin recibir ayuda o atención médica está comenzando a volverse una realidad.

En Sao Paulo al menos unas 30 personas murieron mientras esperaban sus camillas para poder ser atendidos por la UCI. Algo insólito siendo este uno de los estados más ricos de todo Brasil.

A pesar de que el presidente Bolsonaro no esté de acuerdo en tomar medidas más rígidas para combatir la cuarentena, sin duda alguna muchos gobernadores están en desacuerdo.

De hecho, Corte Suprema de Brasil aprobó una jurisdicción para que tanto los Estados como cada ciudad tuviesen la potestad de imponer restricciones a sus actividades. Esto tuvo lugar el año pasado.

¿Por qué el presidente Jair Bolsonaro insiste tanto en no imponer la cuarentena? Según él, detener o limitar la actividad económica llevaría al país a una situación de depresión por lo que la economía debe seguir funcionando con normalidad.

Durante el año pasado, hubo control pero las cosas en Brasil se relajaron demasiado a tal punto que se levantaron las pocas medidas que se habían estado tomando y las personas simplemente dejaron de acatar la cuarentena, pero con la nueva variante, el repunte de infectados ha superado los límites con los que el personal de salud puede trabajar y salvar vidas.